lunes, 21 de marzo de 2011

Contar y Soñar

Sentada en mi cama pienso que escribir, como explicar mis miradas, las de él y las de todos los demás. Las risas, las palabras, los gestos. Sentada analizó que es relevante de esa tarde y que debo dejar ir… después de darle vueltas en mi cabeza una y otra vez a toda la información, decido comenzar diciendo: erase una vez…

Erase una vez una tarde gris y lluviosa, una joven y un cuentero. Yo, la joven, iba dispuesta a sorprenderme con todo cuanto viera, oyera o sintiera.
A las 5:00 p.m. empezó a reunir la gente y hacer lo que sabe, contar historias; Jorge Torres, el cuentero, conocido por todos como ‘el diablo’ (apodo que ganó por culpa de su abuela, pues desde muy pequeño siempre fue “el caspa de la familia”), comenzó a hablar; las pocas personas que habíamos llegado nos sentamos cerca de él, el pasto estaba húmedo, lo cual nos trajo algunas complicaciones más adelante.

Antes de contar alguna historia o de hacer cualquier broma, nos recordó que “hace nueve años estamos aquí contando historias; tres manes y yo decidimos construir este pulmón cultural en Bogotá, porque mientras la guerrilla se toma los pueblos, el gobierno se toma las mentes de los que no saben hacia dónde ir, nosotros nos tomamos este espacio”.

Mientras hacía tiempo para que llegara más gente a su función, ‘el diablo’ se apoderó del escenario, ‘se la montó’ a todo el que le dio ‘papaya’, entre ellos uno de mis acompañantes.
También nos comentó como solucionar el ruido que hacen los aviones al pasar sobre los cielos de Maloka y Salitre Plaza (este es el lugar donde se ubica este húmedo pasto). Las soluciones eran varias, “deberían dar la vuelta en la oreja de la 26 y no tomar esta vía, o un poco más caro pero muy factible, sería conseguirnos una bazuca; con unos dos aviones que tumbemos estos hijueputas no la dejan de montar”. Todos reímos. Pensé que tan cruel y nefasta puede ser la mente de los humanos, pues la solución siempre es matar a quien no nos agrada. Felizmente solo es un cuentero, todo lo que hace es usar su imaginación para hacernos soñar.
Cuando habían transcurrido ciertos minutos, y el lugar se empezó a llenar de gente, ‘el diablo’ decidió comenzar con su historia. Era la historia de sus abuelos, sus siete primos, tiburones, una vaca mágica y una leona mueca.

Él contaba su historia y yo lo analizaba. Estatura promedio, tez morena, cabello con drecks y con un peinado peculiar, los cuales quizás deseaban decirle a todos, ¡ey! Aquí estoy y voy en contra del sistema. Tristemente para mi, su manera de vestir y de hablar me recordaba una persona en el pasado, un mal recuerdo, pero decidí concentrarme en ver sus reacciones y las de todos quienes estábamos sentados prestándole atención.
Empezó a oscurecer, hacia un poco de frio y la humedad del pasto atrajo moscos al lugar, los cuales estaban haciendo una fiesta con nosotros, pues había pequeñas nubes de ellos sobre cada cabeza.
Al terminar su historia ‘el diablo’ paso por cada uno de nosotros cobrando por su trabajo, porque las personas ganan dinero por trabajar en oficinas haciendo informes para sus jefes y “yo me gano la vida haciendo soñar a los demás”. 

Me levante del húmedo pasto, y empecé a caminar recordando todo lo que había acabado de vivir y sentir, no podía dejar pasar ningún detalle, pues cada mínima situación había tenido su importancia en algún momento, como los dos muchachos que vendían sándwich y se pararon cerca al ‘diablo’ para que todos nos provocáramos, y debo ser sincera, la estrategia funciona, pues compré dos.
Risas tras risas se oyeron en el lugar, y yo solo pensaba que tan grande es Dios al entregarnos el arte, pues ¿qué sería de mi vida sin esto? No lo sé, y prefiero no saberlo. Mi vida sin arte quizás sería como la de la arena sin el mar que la acompañe, o la de un ave sin el cielo donde volar, muy posiblemente seria vacía, sin alma; por eso los cuenteros, como muchas otras muestras de arte, me recuerdan que tan viva estoy, y ‘el diablo’ con su historia ‘totalmente corrida’, hace que mi imaginación vuele y mi mente respire, respire arte, respire paz.

Andy D Ras

No hay comentarios:

Publicar un comentario